El aumento del precio de la luz, el establecimiento de franjas horarias nocturnas para el ahorro de luz y la locura que han generado estos cambios, han hecho que en muchos hogares se las arreglen para tratar de ahorrar el máximo posible. Desde luego hay trucos válidos como no usar el horno, poner la lavadora a la 1 de la madrugada o tratar de no morir de calor en un intento desesperado de ahorrar por no poner el aire acondicionado.

Pero todo estos factores reducen la calidad de vida de la población y desde Grupo Rehabitat queremos ofrecer alternativas eficaces y sostenibles para ahorrar en la factura de la luz sin necesidad de hacer el pino. En otras entradas hemos hablado de cómo una fachada rehabilitada con sistemas SATE o de Fachada Ventilada puede ayudarnos a reducir el gasto energético o de cómo según orientemos nuestra fachada en un proyecto de obra nueva lograremos ahorrar en la factura de la luz. Sin embargo, en el artículo de hoy hablaremos de cómo podemos realizar una buena distribución de los puntos de luz en el hogar para que podamos lograr un ambiente adecuado que minimice los efectos de la iluminación artificial en nuestro organismo y que a la vez haga que ahorremos y contribuyamos al consumo sostenible.

Según los datos de la OCU, en cada hogar español se utiliza una media de 22,8 bombillas. La mayoría siguen respondiendo a las tradicionales lámparas incandescentes, halógenas o fluorescentes; mientras que las LED aún no han logrado hacerse hueco en las familias: solo una de cada 100 bombillas instaladas es LED. Teniendo en cuenta que cada casa gasta hasta 410 kW hora en iluminación, en Grupo Rehabitat hemos recopilado las claves para conseguir una eficiente distribución de los puntos de luz en las diferentes estancias y crear ambientes idóneos para favorecer la salud.

La clave de la iluminación: un punto de luz por cada 10m2

Para saber cuantos puntos de luz necesita cualquier estancia debemos realizar siempre el mismo cálculo. Si la habitación es inferior a 10 m2, se colocará un único punto de luz, y se aumentará un punto más por cada 10 m2. Sin embargo, en la elección del número de puntos por estancia, entra en juego también la actividad que se vaya a realizar en ella, ya que un lugar de trabajo requiere una mayor disposición de luz que uno menos concurrido. Además, podemos combinar esto con los tipos de luz, situando luces blancas en cocina y baño, y luces cálidas en el resto de estancias.

Cada estancia tiene su propia iluminación 

  • El salón

Esta es la estancia que siempre da pie a multitud de combinaciones, ya que es la que más ambientes nos permite crear. Lo primero que debemos tener en cuenta, es la luz natural con la que ya cuenta la casa y en base a esto, como mínimo instalaremos un punto de luz general, que podremos completar con luz proveniente de lámparas de pie o lamparillas de mesa situadas cerca del sofá y lejos del televisor, para conseguir una luz ambiente que otorgue conforta a la estancia.

  • El baño

Por defecto la zona que normalmente peor iluminamos de la casa. Casi siempre tendemos a usar luces LED de color blanco, lo cual no está mal, pero para reducir el gasto, podemos optar por un punto de luz grande situado en el techo con un plafón o un foco «downlight», que ilumina toda la estancia de arriba a abajo sin la necesidad de añadir más puntos de luz extra. Podemos acompañar la iluminación con luces secundarias de bajo consumo, instaladas en los laterales del espejo para no tener que forzar la vista ante los juegos de luces y sombras que pueden derivarse de una mala iluminación.

  • La cocina

En este espacio siempre es recomendable colocar en el techo al menos un plafón equipado con fluorescentes. Si se quiere tener una luz más intensa, se pueden combinar halógenos con bombillas de luz blanca. La campana extractora debe ofrecer un punto de luz que facilite el trabajo, sobre todo por las noches. En el caso de los hogares en los que se use mucho la cocina, se recomienda también iluminar las encimeras con tubos fluorescentes o halógenos empotrados en los armarios. Debe haber enchufes repartidos por diferentes zonas de la estancia, algo muy necesario para el funcionamiento de varios electrodomésticos al mismo tiempo.

  • La habitación o dormitorio

En esta habitación no hace falta poner más de un único punto general de luz cálida y poco potente en el techo, que se completará con las lamparillas de las mesillas de noche. Con un par de enchufes en cada una será suficiente.

 

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