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Sí. Rehabilitar una vivienda o edificio tiene beneficios directos para la salud

By septiembre 17, 2019 octubre 10th, 2019 No Comments
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Eficiencia energética, responsabilidad con el medioambiente, mejora de los espacios, fórmula para evitar riesgos en estructuras, humedades,… Las razones por las que un edificio o vivienda es rehabilitada son muy variadas. Sin embargo, suele olvidarse una de las motivaciones que más se debería tener en cuenta. Una cuestión que se viene denunciando hace años: la importancia de la salud de tu familia.

La rehabilitación de los edificios tiene, en realidad, un impacto directo sobre la vida y salud de los que allí viven. Mantener unos confortables niveles de temperatura, con la menor variación posible en el interior. O reformar fachadas con el objetivo de evitar la aparición de humedades, no son meras cuestiones estéticas o de bienestar. Es una cuestión de salud.

Ya en el año 2016, el Institut de Recerca de Energia de Catalunya denunciaba en su estudio “Estimación del efecto de la rehabilitación energética en la salud de las personas”, que ciertas patologías de los edificios tienen un impacto directo en la salud. Según los diversos datos e informes de este estudio, la cuestión es en realidad mucho más grave pues, tal y como denuncian, puede llegar incluso a aumentar la mortalidad.

El trabajo se concluye que si se rehabilitaran energéticamente en España las viviendas que se han construido entre los años 60 – 80 se podrían conseguir la mejora de los diagnósticos cardiovasculares de 120.000 personas. Las familias ahorrarían entre 400 y 550 euros anuales en energía. Y hasta se ahorrarían costes a la Administración. En torno a 370 euros por vivienda en concepto de costes sanitarios y laborales.

¿Qué factores de nuestra vivienda tienen incidencia en la salud?

Comencemos por el más obvio: la temperatura. Las altas temperaturas en verano generan un mayor riesgo de sufrir enfermedades circulatorias y enfermedades respiratorias. En invierno, un exceso de las bajas temperatura aumentará el riesgo de padecer hipertensión y enfermedades respiratorias como asmas, enfermedades pulmonares o incluso bronquitis de tipo crónica.

Volviendo al ejemplo de la rehabilitación del parque de viviendas construidas entre los 60 y 80, sería posible evitar muertes adicionales en invierno. Actualmente, se relaciona el fallecimiento por temperaturas frías en vivienda de 650 personas menores de 65 años y casi 7.000 mayores de esa edad.

Un factor más latente de los problemas de salud que genera una vivienda en mal estado lo encontramos en las humedades. De todos es sabido que, más allá de las limitaciones estéticas, la generación de este problema en las fachadas acarrea consecuencias para la salud. El mayor riesgo al convivir con estos problemas en una vivienda es un aumento de probabilidades de sufrir enfermedades respiratorias, especialmente en los más pequeños de la casa. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, un 12% de niños sufren asma por hongos en vivienda. Y un 15% por problemas de humedades en casa.

Más factores que mejoran la salud en una reforma

Otro factor ‘olvidado’, y que es claramente mejorado tras una reforma, es el ruido. Este es el causante de la mayoría de los problemas de estrés. Que pueden derivar a su vez en problemas de insomnio y malestar general. Síntomas que son la primera vía para causar posteriormente problemas mentales o cardiovasculares que requieran de un tratamiento profesional.

El ruido que generan los vecinos y el del tráfico, especialmente en los núcleos urbanos, son los principales problemas que se resolverían con la intervención. Según el mencionado informe, el 22% de los hogares en Europa estaban afectados por ruidos, generados precisamente por los dos factores citados con anterioridad: tráfico y vecinos.

Una rehabilitación energética puede disminuir también problemas de la salud derivados de la contaminación. Está demostrado que los siguientes elementos entran en hogares y edificios a través de filtraciones o los propios sistemas de ventilación. Dióxido de azufre, Monóxido de carbono, Dióxido de nitrógeno o el Ozono son algunos de ellos, y son considerados contaminantes. De nuevo, una intervención en fachadas o sistemas de ventilación puede resultar fundamental para reducir los niveles de los mismos, y generar un entorno más saludable en el hogar o edificio.

Otras mejoras a tener en cuenta en una reforma

Al iniciar un proceso de reforma, se suele dar prevalencia a valores estéticos o de distribución del hogar, en función de las prioridades y necesidades de los que allí habitarán. Siendo esto correcto, también es necesario valorar intervenciones de aislamiento y mejora de eficiencia energética, para prevenir problemas como los descritos.

A camino entre lo estético y la salud tenemos la cuestión de la luminosidad, que también debe ser tenida en cuenta, pues influye más en lo segundo que en lo primero. La luz resulta fundamental para prevenir enfermedades. Diversos estudios demuestran que una vivienda o lugar de trabajo con alta luminosidad reduce los niveles de estrés. Y, en consecuencia, puede ser un gran antídoto contra problemas sicológicos y del sueño. La luz natural regula los ciclos diurnos y nocturnos de nuestro cuerpo, así como los cambios de estación. Una reforma es una excelente oportunidad para valorar la búsqueda de este recurso.

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