Interiorismo

Blanco VS Color: la eterna batalla del interiorismo

By diciembre 17, 2020 No Comments

Pintar en blanco, ¿cuándo si y cuándo no? Cuando uno de nuestros clientes viene con un retro constructivo de obra nueva o con una reforma de vivienda, una de los aspectos en los que más hincapié se hace es en el interiorismo. El diseño de interiores, distribución, muebles y decoración, son las inquietudes que surgen a quiénes se enfrentan a su casa de cero, pero una de las más importantes a la hora de gestionar el diseño de estas nuevas viviendas, es el color de las paredes.

El blanco es el color más vendido en pintura y esto desde luego tiene un porqué, pero el color puede ser un buen acompañante en muchas ocasiones. Es por eso que en el post de hoy, nos adentramos en el mundo del color y la pintura y nos ponemos manos a la obra para darte las claves que te ayudarán a la hora de decidirte.

El color Blanco desde luego es el gran aliado de las habitaciones y los dormitorios pequeños. Tiene la capacidad de convertir un espacio de pocas dimensiones, en una zona con amplitud y diafanidad, ya que genera un efecto óptico que aleja visualmente las paredes.

 

Sin embargo, el color es la antítesis, el antagonista por excelencia de los espacios pequeños y el mejor amigo de las grandes estancias. Los colores oscuros o los colores vivos, generan que una zona muy amplia y dispersa, se convierta en acogedora, ya que goza de la habilidad de reducir visualmente un determinado espacio.

Además, el color es perfecto para delimitar un espacio sin necesidad de añadir paredes o puertas que corten el acceso y reduzcan el espacio. Puedes pintar una sola pared que enmarque por ejemplo el salón y lo separe de la cocina o del comedor. Así también puedes modificar las proporciones de una estancia, por ejemplo, en habitaciones muy alargadas, pintar la pared del fondo oscura y las demás con colores claros de la misma gama cromática, creará un efecto de acercamiento de la pared del fondo y esto hará que la estancia se vea más cuadrada.

Sin embargo, y volviendo al blanco, nos encontramos a veces con situaciones que nos obligan a utilizar este color. Cuando el suelo tiene mucho protagonismo o peso visual, concretamente, ya sea por color o porque presenta motivos en baldosas o adoquine, usar colores vivos u oscuros solo hará que la estancia se sature, en cambio el blanco ayudará a equilibrar el ambiente y le dará todo el protagonismo al suelo.

El debate está creado, pero aunque escoger el blanco siempre es un acierto por su atemporalidad, porque encaja con cualquier estilo decorativo y no condiciona el mobiliario o los textiles, el color te ayudará a crear un espacio más personal, sin necesidad de que escojas colores de gran carga cromática: grises, empolvados y neutros pueden ser tus abanderados para añadir color a tu casa de forma discreta.

 

 

 

 

 

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