Eficiencia Energética

Fachadas SATE: ¿qué son y cómo funcionan?

By agosto 20, 2019 septiembre 6th, 2019 No Comments
fachadas SATE

Continuamos explicando diferentes fórmulas que ayudan a mejorar la eficiencia energética de los edificios. En este caso, vamos a analizar una actuación que puede llevarse en prácticamente cualquier edificio. Y que mejora considerablemente la eficiencia de la estructura. Nos referimos a las fachadas SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior).

¿Qué son las fachadas SATE?

Al haber desglosado las iniciales del acrónimo SATE ya habrás recibido alguna pista. Efectivamente, se trata de una actuación sobre la fachada preexistente del edificio, en su zona exterior. Esto ya nos ofrece una primera ventaja: la actuación se producirá siempre por fuera del edificio, lo que hará que no se produzcan pérdidas de espacio, ni incomodidades en el interior de las viviendas.

El sistema en sí es sencillo, en comparación con otras soluciones de rehabilitación y aislamiento térmico en fachadas. Se trata de revestir la cara externa con planchas, fabricadas con materiales de alta capacidad aislante. Sobre estas, colocaremos una malla, sobre la que aplicaremos mortero. Y, por último, un revestimiento decorativo, que será el que dará el acabado final al edificio, a nivel estético. Vaya por delante que las capas de mortero y los materiales variarán en función de la empresa de instalación.

Pero, en cualquier caso, estamos ante uno de los sistemas de rehabilitación de fachadas y eficiencia energética más fáciles de implantar, lo que también juega a favor de los costes y las molestias. Al aplicarse sobre la fachada preexistente, es una instalación más barata que otras que existen actualmente en el mercado. En consecuencia, también se realizará con mayor rapidez, minimizando el impacto sobre los vecinos y personas que utilicen habitualmente el edificio en cuestión, si no es una vivienda.

Estas características iniciales llevan a muchas comunidades de propietarios o constructores a elegir erróneamente a los profesionales. Una selección a la ligera de los mismos puede generar una incorrecta aplicación del sistema SATE. Si esto ocurriera, se generarían pérdidas térmicas que limitarían el impacto positivo que esta instalación podría generar. Por lo tanto, se debe elegir a profesionales de contrastada experiencia en la implantación de sistemas que favorezcan la eficiencia energética.

Resultará vital realizar un estudio de viabilidad, para establecer un coste lo más aproximado posible, en función de la extensión de la fachada, los materiales de construcción del edificio y el estado en el que se encuentren. Esto determinará situaciones como la necesidad de aumentar el grosor del aislante. Algo que, a priori, puede conllevar un aumento de costes. Sin embargo, a largo plazo, aumentará la eficiencia de la fachada SATE y, en consecuencia, su capacidad de ahorro. 

Más propiedades y ventajas de las fachadas SATE

Hemos comentado la facilidad de instalación, con una placa o revestimiento final. Es importante añadir que en las fachadas SATE dicha parte (la que quedará visible hacia el exterior) está fabricada con materiales impermeables y resistentes. Con ello, minimizamos el impacto de posibles humedades, que pueden ser a su vez un síntoma de un mal aislamiento del edificio. Pero, además, nos aseguramos una alta durabilidad. De hecho, las labores de mantenimiento son mínimas en una instalación de este tipo. Estamos hablando de unos  20 años de durabilidad, debido a que favorece un mínimo desgaste de los materiales que se han empleado para la construcción o rehabilitación.

En este sentido, es recomendable apostar por tonalidades claras. Los colores oscuros absorben más la luz y, en consecuencia, las aportaciones de calor que contiene la exposición a la luminosidad.

Otra ventaja es la oportunidad de mejorar también la capacidad de aislamiento acústico del edificio. Como decíamos, el sistema incluye el revestimiento del edificio mediante planchas aislantes. Dependiendo del material utilizado en las mismas, podremos aumentar las capacidad de aislamiento térmico. Pero también acústico. Existen componentes como la lana de roca, que aportarían un plus en este sentido.

En cifras, y dependiendo del profesional y del edificio en sí, se pueden alcanzar ahorros en energía en torno a un 30%. Lo cual amortiza la inversión realizada que, insistimos, no es elevada para este tipo de instalaciones. Estamos en un tiempo medio de amortización de inversión de entre los seis – siete años, lo que la convierte en una acción más que recomendable. 

En resumen, con las fachadas SATE conseguiremos una notable mejora de la eficiencia energética, siendo un sistema fácil de instalar y económico. Además, no requerirá de grandes mantenimientos posteriormente. Será duradero en el tiempo y tendrá un efecto positivo en la estética de la fachada.

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