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Fachadas ventiladas: qué son y qué aportan

By agosto 26, 2019 septiembre 6th, 2019 No Comments
fachadas ventiladas

Las fachadas ventiladas son una excelente fórmula para conseguir un edificio de alta eficiencia energética. Aunque esta es la razón principal para su instalación, lo cierto es que se ha convertido en tendencia porque ofrece, además, otras muchas ventajas. Tanto estéticas como acústicas. Pero empecemos por lo más importante: ¿qué aporta a los edificios a nivel energético y cómo lo consigue?

Fachadas ventiladas: una cámara de aire perfecta

Básicamente, con una fachada ventilada revestimos al edificio con material aislante, un soporte y material exterior. Entre revestimiento y aislante se establece una especie de corriente de aire natural. Como un sistema de autoventilación que elimina las corrientes de aire cálido en su parte superior. Y favorece la entrada desde la zona inferior de aire frío.

En definitiva, estamos ante un aislante natural, que lógicamente genera un importante ahorro en lo que a consumos de energía se refiere, pues permite mantener una temperatura estable y natural. Básicamente, hemos creado una especie de chimenea en la fachada exterior, que permite la salida del aire. Una oxigenación del edificio que, además, ofrece otras ventajas que analizamos a continuación.

Otras ventajas de una fachada ventilada

A nivel estético, este tipo de revestimiento ofrece una gran versatilidad. Además de la eficiencia energética aporta un estilo moderno al edificio. Las piezas y materiales para el revestimiento externo de la cámara de aire pueden ser de muy diverso tipo. En función de este, amplificaremos incluso la eficiencia energética del edificio.

Son muy comunes las fachadas ventiladas con materiales cerámicos o metálicos. Pero, en realidad, admite prácticamente cualquier material. Lo que incluye también composites o fenólicos. Todo dependerá de las prioridades del arquitecto y del estado del edificio. Es precisamente esta versatilidad lo que le ha hecho tan popular, pues se amolda a las necesidades de cada proyecto, en lo que a estética se refiere.

Son precisamente el uso de esos materiales los que nos llevan a una segunda ventaja de las fachadas ventiladas: la durabilidad y la facilidad de limpieza. Los materiales básicos que pueden utilizarse en los revestimientos son muy resistentes. Tanto a las inclemencias del tiempo como a otra eventualidades. Todo ello facilita los procesos de limpieza y dificulta el deterioro general de la estructura.

En este punto, es importante destacar la importancia del anclaje y de la fachada del edificio, antes de iniciar la instalación. Dependiendo de la calidad del ladrillo y de la construcción, la fachada soportará o no el peso del anclaje. Si la calidad del ladrillo es la adecuada, debemos apostar por los mencionados componentes cerámicos. Son los que mejor capacidad de aislamiento tienen. 

Si no es el caso, tenemos dos opciones:

  1. Anclaje a fachada. Es decir, mantendríamos el sistema comentado, aunque utilizaríamos otro tipo de materiales más ligeros. Como, por ejemplo, el composite. 
  2. Anclajes a los forjados. Con ello, conseguimos trasladar toda la carga a la estructura del edificio en sí. La fachada no se vería comprometida en ningún momento. 

La segunda solución tiene un coste mayor. Sin embargo, puede ser necesaria para evitar males mayores que puedan comprometer la seguridad y estructura del edificio.

Del mismo modo, debemos valorar las cantidades de aislamiento a utilizar en una fachada ventilada. Imaginemos que el equipo técnico determina que, para generar un perfecto aislamiento, es necesario utilizar 15 centímetros de grosor en el material aislante. Si hemos programado el anclaje a fachada, no deberíamos utilizar acabados de materiales más pesados, pues el peso aumentaría considerablemente. 

La solución sería, en ese caso, proceder al anclaje a forjado. Aunque teniendo en cuenta el mencionado aumento del coste final de la instalación. De nuevo, la calidad y experiencia de los profesionales resultará determinante para escoger la mejor opción posible. Estudiando todas las posibilidades para determinar el coste más adecuado y un presupuesto realmente ajustado.

Menos humedades y menos ruidos

En cualquier caso, la fachada ventilada es el sistema más eficiente para la evacuación de aire en edificios. Una constante ventilación de la fachada es, a su vez, el mejor antihumedades que podemos tener para la pared. En cierto modo, es como si hubiera un ventilador constantemente encendido, con aire de calidad y en constante renovación. Esto, a su vez, acabará con posibles condensaciones en la pared.

Por último, y aunque el motivo de su instalación es el aislamiento térmico, también se produce un aislamiento sonoro. Estamos creando una doble capa. A la estructura en sí le aportamos la mencionada capa de aire, que también sirve como aislante del ruido.

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